De las ciencias o conocimientos sistemáticamente organizados se dice que son especulativas o prácticas en un sentido que tiene poco que
ver con lo práctico al que acabamos de aludir. La
palabra especulativa viene de speculum o espejo;
quiere decir que se trata de un conocimiento que
refleja la realidad sin hacerla o construirla. Si una persona se dedica al estudio del arte, llegará a conocer los cuadros de los pintores estudiados en
sus más mínimos detalles; puede ser que lo sepa
todo o casi todo de los cuadros, desde las sustancias que el pintor usó como pinturas, hasta la dirección de cada una de las pinceladas. Pero todo
esto es conocimiento especulativo; estos conocimientos no le habilitarán para pintar, si no tiene el
arte de la pintura. Este arte consiste en saber pintar cuadros y es una ciencia práctica. Ciencia
práctica y arte es lo mismo; es arte toda ciencia
práctica y no sólo las llamadas Bellas Artes. Es
claro, pues, que una cosa es conocer los cuadros
(ciencia especulativa) y otra cosa es saber pintarlos (arte o ciencia práctica). Un crítico taurino,
que sabe distinguir una buena chicuelina de otra
defectuosa, puede ser incapaz de coger bien la
muleta. ¿Qué es, pues, un arte o ciencia practica?
Es saber hacer las distintas cosas.
Por otra parte, para saber hacer una cosa hacen falta muchas veces conocimientos al parecer
inútiles, es decir, que no son inmediatamente
prácticos. Un ejemplo bien claro son las matemáticas; la matemática es una ciencia especulativa y de las más abstractas: nada se hace inmediatamente con las matemáticas; después de una
operación aritmética nada nuevo se ha hecho,
simplemente se conoce un dato. Incluso las cifras escritas en el papel pertenecen al arte de escribir y no a las matemáticas. Sin embargo, son muy pocas las cosas que se pueden hacer sin usar
las matemáticas. Lo que antes decía: nada más
útil que lo «inútil». También para saber derecho
hacen falta conocimientos especulativos -poco
o nada «prácticos» , pero esencialmente es un
arte o ciencia práctica.¿ Y qué es lo que de práctico sabe el jurista? Sabe algo tan fundamental y
tan importante para las relaciones sociales como
es lo justo. El jurista se dedica a desvelar qué es
lo justo en las relaciones sociales, en la sociedad;
es, por así decirlo, el técnico de la justicia, el que
sabe de lo justo y de lo injusto.
Probablemente algún lector, ante estas afirmaciones, sienta un movimiento de escepticismo o de protesta. ¿Quién sabe qué es lo justo?
Esto de lo justo suena más a política que a derecho. Además algunos jmistas -precisamente
aquellos que llamamos normativistas, si llegan a leer estas páginas, afirmarán: demasiado
pretencioso, bastante hace el jurista con averiguar lo que es legal e ilegal. Sin embargo, ya hemos dicho que quienes del saber derecho hicieron un arte fueron los juristas romanos; y es de
suponer que
si tal hazaña hicieron con el derecho- lo conocerían bastante bien. Por otra parte, es sabido que el genio romano fue eminentemente práctico, poco dado a especulaciones o a
utopías. Pues bien, son los romanos quienes definieron el arte del derecho como la ciencia de lo
justo y de lo injusto. A lo mejor la justicia y lo justo resultan ser menos pretenciosos o utópicos
de lo que parece y no es más o menos difícil conocer lo justo que averiguar lo legal. O resulta
que la justicia es bastante menos propia de la política de lo que puede dar a entender la frecuencia con que los políticos la usan y pronuncian ese
latiguillo de la «sociedad justa y solidaria». ¿No
se habrá idealizado la justicia? Pudiera ser que
hubiésemos confundido el popular pollo al alcance de todos los bolsillos con un faisán dorado. Quién sabe si la justicia no es esa utopía propia del «mejor de los mundos» o es algo bastante
mas asequible que la «sociedad justa y solidaria». Por lo menos se reconocerá que es sospechoso que los juristas romanos tuviesen de lo
justo y de lo injusto un sentido tan utópico e idealizado como parecen tener nuestros contemporáneos, si es verdad - como dicen todos los historiadores - que los romanos, a causa de su genio
práctico, no legaron grandes especulaciones,
pero sí hicieron -por su genio práctico- una
decisiva contribución a la civilización occidental: el arte del derecho, o sea la ciencia de lo justo.
Por cierto que, después de decir que el jurista
es hombre de derecho, hemos descrito su saber
como la ciencia de lo justo. ¿No es esto un ejemplo de incongruencia? El saber del jurista ¿es la
ciencia de lo justo o la ciencia del derecho? No
hay que precipitarse en pretender descubrir incongruencias: lo justo es justamente el derecho;
decir lo justo es nombrar al derecho, porque
son lo mismo. Cuando, por ejemplo, decimos
que es derecho del arrendatario ocupar el piso
alquilado, estamos diciendo que esto es lo justo, supuesto el contrato de arrendamiento. Correlativamente, si se interfiere o ataca un derecho, decimos que eso es injusto. Lo injusto es la
lesión del derecho.
Quizás con esta breve aclaración se pueda
intuir que la justicia y lo justo no son tan utópicos como parecen, a menos que entendamos que
el derecho es una utopía.
lunes, 2 de diciembre de 2024
DETERMINA LO JUSTO!
IDEAS CLAVES PARA SER DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS
La carrera de Derecho presenta una singularidad respecto a otras carreras. Si se pregunta a un
estudiante de Medicina qué va ser cuando termine la carrera, responderá sin dudarlo: médico. Es
verdad que unos pocos que estudian Medicina no
ejercerán de médico esto es, no se dedicarán a
ver y curar enfermos sino a otras actividades
-principalmente de investigación , relacionadas con la Medicina. Conozco a un prestigioso
investigador, catedrático de una Facultad de Medicina, que suele enfadarse cuando alguien le
presenta como médico o le pregunta qué hacer
para curar tal o cual enfermedad: yo no soy médico, es su invariable respuesta. Estos casos son
excepciones. La Facultad de Medicina enseña a
sus alumnos cómo ser médicos, y aunque es verdad que resulta prudente no intentar que un recién graduado le cure a uno mejor es esperar a
que adquiera algo de experiencia , no es menos
cierto que el licenciado en Medicina tiene los conocimientos básicos para ser médico. Lo mismo
ocurre con otras carreras como la de Arquitectura o las distintas ramas de la Ingeniería.
En cambio, si se pregunta a un estudiante de
Derecho qué piensa ser al terminar la carrera,
pueden recibirse una multitud de respuestas, tantas cuantas salidas tiene la carrera, que pasan de
un centenar. Eso, si el preguntado no se encoge
de hombros y responde, ante el asombro del que
pregunta: «no sé todavía qué voy a hacer».
¿Qué ocmTe entonces? ¿La carrera de Derecho es un conglomerado de conocimientos con
poca conexión entre unas y otras asignaturas?
¿O será que enseña un poco de todo? Si esto fuese verdad, a los graduados en Derecho se les podría aplicar aquel dicho de que «hombre de muchos oficios, maestro en ninguno». Sin embargo,
la experiencia nos dice todo lo contrario: entre
los mejores de una serie de profesiones, desde
políticos a diplomáticos, se encuentran graduados en Derecho. La carrera de Derecho no enseña muchos oficios o saberes; enseña un solo oficio o saber, que habilita -eso sí- para una gran
diversidad de profesiones.
Por los menos hace algunos años eran muchos los que pensaban que la Facultad de Derecho enseña a ser abogado, que sería ese oficio o
Toda la verdad sobre la carrera de Derecho
saber del que hablamos. Esta idea sobre la carrera de Derecho sólo tiene un pequeño inconveniente: en las Facultades de Derecho -esto debe
quedar muy claro- no se enseña a ser abogado;
entre otras cosas, de sus planes de estudio están
ausentes la dialéctica y la retórica que son dos
artes imprescindibles para el abogado.
LEYES Y LETRAS
¿QUE ES EL DERECHO?
El derecho es esencial para el funcionamiento de cualquier sociedad porque actúa como el marco que regula las conductas humanas y organiza las interacciones entre las personas, las instituciones y el Estado. Este marco no solo delimita lo que está permitido o prohibido, sino que también busca garantizar principios universales como la justicia, la igualdad y la libertad.No es solo un conjunto de reglas; es el tejido que sostiene la convivencia en una sociedad organizada. Sin él, el caos, la injusticia y el abuso de poder prevalecerían. Su importancia radica en que permite a las personas vivir con dignidad, proteger sus derechos y construir un futuro más justo y equitativo.
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